Los Sandoz pertenecen a una de las
familias más antiguas del cantón de Neuchatel. El primer antepasado
conocido es Johannes Sandoz, nacido en Le Loche en 1530.
En 1693 Jacques Sandoz comenzó a reparar los relojes con notables
resultados. Una de sus creaciones, un reloj de bolsillo con caja de
latón con esfera de plata de 54 mm de diámetro y ornamentada con
flor de Lys fechado en 1751, se expone en el museo de relojes más
importante del mundo, el de Chaux-de-Fonds.
La tradición familiar se fue transmitiendo de generación en
generación hasta que en 1870 Harry Sandoz, que desde joven había
aprendido el oficio de relojero, adquirió la fábrica de relojes de
ODIN y se estableció por su cuenta.
Desde ese momento, se especializó en la fabricación de relojes de
alta calidad con una dedicación especial a las piezas extraplanas,
las de repetición y relojes cronógrafos contadores.
Cuando en la Primera Guerra Mundial se empieza a poner de moda el
reloj de pulsera, Relojes Sandoz se convierte en uno de los pioneros
en la producción mundial de este tipo de piezas.
En 1920 se incorpora a la sociedad Hermann Sandoz hijo del fundador
de la sociedad, que estudió profundamente las ciencias comerciales y
de la relojería, contribuyendo con el paso de los años a un
desarrollo brillante de la empresa.
En 1938, la extraordinaria fiabilidad de las maquinarias de los
Relojes Sandoz fueron recompensadas con dos premios en el
observatorio de Neuchatel y un año más tarde, el stand de Relojes
Sandoz en la exposición nacional celebrada en Zurich, obtuvo el
primer premio y consiguió un gran éxito de público.
Durante los años 50 y 60, Sandoz continuó especializándose en la
producción de relojes extraplanos, como el famoso 330 con 60 rubíes
y el extraordinariocalibre HSF 56, que supuso una auténtica
innovación.
En 1962 la firma de Relojes Sandoz se instaló en Chaux-de-Fonds,
comenzando a producir además de las marcas Sandoz y Odin, Crusander
y Henry Sandoz & Fils. Esta última adquiriría gran prestigio y
conocimiento en distintos países del mundo, llegando a alcanzar
anualmente una producción superior al millón de unidades.
Relojes Sandoz representa la perfecta conjunción de una elegante y
cuidada estética de diseño con la fiabilidad y la exactitud de la
maquinaria Suiza más precisa.
Y tampoco podemos olvidar la experiencia que tiene en la fabricación
de relojes de oro.
Arrastra una historia larga y centenaria y tiene una rica tradición
que le confiere una indudable credibilidad en materia de relojería
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